Restaurar un reloj antiguo no es simplemente repararlo: es devolverle la vida y el alma que lo hicieron especial en su época. En un mundo dominado por la tecnología digital y la inmediatez, rescatar un reloj clásico es un acto de amor por la tradición y la artesanía.
El proceso de restauración comienza con una evaluación inicial. Se comprueba el estado del mecanismo, la caja, la esfera y las correas. Cada detalle cuenta, ya que un reloj de más de 30 o 40 años puede haber pasado por muchas manos y haber estado expuesto a condiciones muy diversas.
Una vez realizado el diagnóstico, se procede a la limpieza del mecanismo interno. Esta fase requiere una precisión absoluta, ya que el reloj se desmonta pieza por pieza, eliminando el polvo, la grasa o la corrosión que podrían afectar a su funcionamiento.
A continuación, se procede a la reparación o sustitución de componentes. En muchos casos, encontrar piezas originales es todo un reto, pero es esencial para mantener la autenticidad histórica del reloj. Cuando esto no es posible, se fabrican piezas a medida para respetar la estética original.
El siguiente paso es la restauración estética. Se pule la caja, se limpia la esfera sin eliminar las marcas del paso del tiempo que le dan carácter y se sustituyen las correas si es necesario. El objetivo no es que quede como nuevo, sino devolverle su dignidad y funcionalidad.
Por último, se realizan pruebas de precisión y resistencia, lo que garantiza que el reloj no solo sea bonito, sino también fiable.
En Rescued Watches, entendemos que cada restauración es una forma de conectar el pasado y el presente. Por eso, cada reloj que ofrecemos es el resultado de horas de dedicación y respeto por la relojería clásica.
